El amor que pudo morir no era amor

Y te vas, como llegaste, te alejas. Y no entiendo por qué, ni en que momento lo decidiste pero te vas. Y aunque prometiste darme un mundo lleno de vida, lleno de vos y de mí, te alejas como todo el mundo hace. Y no entiendo la razón, no me quisiste decir, no quisiste explicar, me miraste y te alejaste, supongo que te fue sencillo matar tanto en mí. Y la verdad es que, no tenías derecho a tratarme así, a dejarme así pero fue muy estúpido de mi parte dejarte entrar en mí porque ahora...

soy yo la que no puede olvidar.
 Las cosas pasaron muy deprisa y los recuerdos tan despacio. Son tan breves tus sonrisas y tanto tiempo el que he esperado. Para mí jamás te fuiste porque el mundo se quedó parado, y aunque ha sido un poco raro, ahora viéndote de nuevo, me doy cuenta que te eché de menos. Ahora sé que no soy dueña de mis sentimientos, que no importan los problemas porque, al decirme que te quedas se me olvidó que me juré olvidarte para siempre, se me olvidó que prometí por una vez ser fuerte. Y es que, ya ni me acordaba, corazón, que me gusta tu mirada tanto, amor, que sigue habiendo algo fuerte entre nosotros dos y, ahora que te tengo enfrente, nada es diferente.
"Te amo pero necesito tiempo" ¿qué quiere decir eso? Necesitar tiempo es frenético, es desesperanzado, es casi ridículo.
Nadie necesita tiempo, necesitaba que a tiempo me retirara.
¿Te has dado cuenta como un corazón son como dos lágrimas al revés? Por fin empezaba a superar nuestra separación y por fin empezaba a aceptar que nunca serás mío, que tienes otra pareja, pero hoy me has sonreído y has estropeado todo. Una sonrisa suya es mi gloria, y por alcanzar su cariño le tributaría el homenaje de todo mi ser. Es increíble como alguien puede romper tu corazón, y sin embargo sigues amándole con cada uno de los pedacitos. Sentarme a tu lado sin hacer absolutamente nada es todo para mí. Querer alguien que no te quiere es como intentar volar con un ala rota. La peor forma de echar a alguien de menos es estar sentada a su lado y saber que nunca será tuyo. ¿Debo sonreír porque somos amigos?. ¿O llorar porque nunca seremos más que amigos? Dicen que el tiempo cura todo, pero desde que me enamoré de ti, el tiempo se congeló. Nunca dejas de querer la persona con la que realmente has estado enamorada. Solo puedes aprender a vivir sin el. No tienes que prometerme la luna, me bastaría si solo te sentarías conmigo un rato debajo de ella. Si tuviese un deseo, sería que siempre fueses lo primero que veo por la mañana al despertarme, y lo último que veo por la noche antes de dormirme.
Y aunque sé, que puedo estar sin vos. 
¿Cómo hacer que quiera estar sin vos?
Él me lo había prometido, lo había pronunciado claro y fuerte, se iba a quedar conmigo por siempre. O eso creía. Siempre estuve cuando no aguantabas más, cuando si es por vos tirarías todo a la mierda y yo te pido que te quedes, que no te vayas, que no me dejes. Que el existiese en mi vida me dejaba tranquila y a salvo de cualquier locura intermitente en mi cabeza, pero a veces aquello que alguna vez nos salva es lo mismo que algún día nos mata. A veces me preguntaba si realmente me quería, si yo estaba haciendo lo correcto al quererle, al jugarme la vida así. Porque aunque suene incoherente, me sonaba más descabellado enamorarme que morir. Sabía que morir no dolería y que amarle a él me dolería toda la vida. Me quedé para escucharle la voz al teléfono, para grabarle, para mirarle, anhelarle aunque todo pareciese decir que lo tenía conmigo, para hablarle, llorarle y sonreírle en las buenas y en las malas. Después de unos cuantos meses, las cosas fueron cambiando (es la ley de la vida, el puto cambio en todo y todos). Ya no era la misma yo ni el era ese que con el que hablaba antes. Supuse que otra vez tendría que enfrentar una perdida, una más no debería haberme significado diferencia alguna. Pero me equivoqué y por el contrario, su silencio me partía en miles de pedacitos y me dejaba tirada en mi habitación llorando, su indiferencia me dejaba vacía y muerta en vida. Su dolor, me dolía a mí. Debía acostumbrarme, digo, no hay más opción que adaptarse a vivir sin un pedazo del alma. Supuse que era algo que podría llevar a cuestas. Por el contrario, su ausencia me dejaba tan vulnerable que fui construyendo pared tras pared para no sentirle más. Para no verlo partir, para no sentir su ausencia. Supongo que no lo soporté, supongo que como muchos dicen "fue lo mejor", supongo que no debería doler, supongo que él se olvido de mí. Pero, así es mi vida. Dejar atrás las cosas, hacer como que no me tocan cuando en verdad me atraviesan y se llevan partes de mí ser. Así es como quedé yo, la que dice olvidar. La que se quedó ya muy atrás.
Esto no era un sueño, y a diferencia de las pesadillas, no corría para salvar mi vida, corría para salvar algo infinitamente más valioso. 
En ese momento incluso mi propia vida parecía tener poco significado para mí.


Si lo vez, dile que aun yo lo quiero y que estoy desesperada por que vuelva junto a mí. Si lo vez, dile que no lo he olvidado y que lloro como un niño desde que se fue de aquí. Y dile que ya no soy igual que estoy muriendo y que me cuesta respirar. Dile que sin él ya yo me he vuelto loca y que mi vida se va poco a poco. Díselo! Dile a él que yo lo quiero que aunque pase el tiempo todavía yo lo deseo, quiero volverlo a tener en mis brazos y no puedo, que aunque se haya ido todavía extraño sus besos. Dile a él que desde que se fue ya no es igual, lloro como un niño y yo no lo puedo olvidar, quiero volverlo a besar, quiero volverlo a tocar, quiero que vuelva conmigo, estar con el hasta el final. Y dile que ya no soy igual, que estoy muriendo y que me cuesta respirar. Dile que sin él ya yo me he vuelto loca y que mi vida se va poco a poco. Díselo! Amiga, dile que sin él yo me muero y lo quiero, que no aguanto la espera, me desespero, y reitero que todavía pasa el tiempo y no lo olvido y que sin sus besos me siento perdida. Y tu, su amigo, si lo vez dile que muero en pena, que yo no me merezco esta condena que me lleve su recuerdo en las venas y hoy es su ausencia quien me envenena. Y dile que no aguanto más... que no lo he dejado de extrañar, que me muero porque él ya no esta y que
   siempre lo voy a esperar hasta el día en que vuelva.
Y pensar que una vez me dijiste:
“Terminemos todo, mi vida es un desastre 
y no te quiero en el.”

Cuando estábamos en lo bonito, se torció todo y pude ver la otra cara de la moneda, como la primera vez que te hacen daño. El dolor supera todo lo bueno, y ya no hay palabras que puedas entender, tus planes se rompen y te quedas sin nada, y aunque no entiendas todo lo que se te viene encima te sientes más que herida, tal vez traicionada, pero aunque todo te parezca injusto, doloroso y extremadamente real. Si no le ves las dos caras a la moneda, no hay moneda completa. Y así es como se llega a conocer a una persona, persona que aunque la ames con todas tus fuerzas también tiene secretos.


Espero que guardes de mi algún recuerdo.

Y aún me parece mentira que se escape mi vida, imaginando que vuelves a pasarte por aquí donde los viernes cada tarde, como siempre, la esperanza dice: ¡quieta! Hoy quizás sí...
 Una vez me dijiste que me querías ''pero con resguardos''. Y después de mucho tiempo llego a entenderlo. Entiendo al menos qué querías decir pero conmigo no tenías que esconderte, no había de qué protegerse. Mi amor era puro, maleable, arenilla. Cuando pienso en lo que me hiciste, soy más parecida a una roca, a un parlante, a una silla. Estoy, me usan, eso es todo. No tengo sentimientos hacia personas como tenía antes, te llevaste todo. Sí, vivo más tranquila: no querer te hace vivir tranquilo. No quiero a nadie, entonces nadie puede hacerme daño. Mis emociones sólo las demuestro con mis amigas y terapeuta. Todo aquel que excluya ese círculo para mí es inanimado. Me convierto en un autómata y me cristalizo, me hago impenetrable. Soy una fortaleza inderrumbable para los otros. Solo yo puedo. No necesito a nadie, pero a veces te extraño. Me paso la vida escuchando a otros: los problemas de otros, las alegrías de otros. Soy un inmenso receptor de emociones ajenas y casi con ironía no puedo aprender ninguna de ellas. Me pasan por al lado, me rozan siquiera. Pero ningún sentimiento penetra. Puedo sonreír, puedo ir a un hotel, puedo hacer el amor. Puedo imaginarme que está todo bien pero sé que salgo de la burbuja y todo cambia. El mundo feliz que había creado se desvanece y da lugar a mi realidad distorsionada. Sí, tenías razón, muy distorsionada la visión. Hasta hace unos meses pensaba que podía casarme, que podía tener una familia, quizá hasta hacer una vida normal. Hoy sé que nací para morirme sola. Sé que todo lo que me sostenía se vino abajo, que ni mis padres ni Dios me alcanzan; que todo lo que anhelo, lo que para la gente es normal, para mí es inalcanzable, o peor, se escapa cada vez que acerco la mano. Nací para morirme sola: no porque me falten candidatos, no porque quiera estar con muchos en vez de con uno; no porque sea fea y bruja o sea mi karma, sino porque lo elijo. No quiero que nadie entre, que nadie me moleste. Así estoy bien. Y a veces te extraño. Me siento confundida porque mientras más receptiva soy, menos recibo. Como dije, estoy siempre escuchando, intentando ser la excepción. Y escucho, pero no soy escuchada. Extraño nuestras charlas, tu interés en qué me pasaba a mí. Estoy cansada de conocer gente pedante que lo único que hace es hablar de sí misma: soy abogado, tengo un programa de televisión, soy periodista... ¿vos tenés hermanos?, Porque yo tengo cinco, uno es esto, el otro es aquello. ¿Dónde quepo yo? ¿Dónde está mi espacio? Estoy harta de escuchar. Hoy los resguardos los tengo yo. Las barreras me las trasladaste a mí, o las adopté de vos, como sea. Y lo más triste es que no estoy tomando tu actitud represiva de no quiero querer a esta persona. Es más simple: los sentimientos no surgen. No hay marcas adentro mío. Solamente un par de fantasmas, algunas marcas indelebles y la convicción de que este mundo no está hecho para personas como yo. 
Hoy no entiendo como fue que sucedio, que sobrevivio el ego y se murio el amor.
 ¿Por qué no hablas claro ya de una vez? ¿Por qué no olvidas tus miedos y te atreves a decírselo?
+ Porque, si te soy sincera, yo pienso que él no siente lo mismo por mí... algo sentirá, pero
 no se compara para nada a lo que siento yo por él. Lo que yo siento es tan inmenso que no puedo explicarlo con simples palabras, incluso creo que los hechos se me quedarían cortos. Siento que mi corazón da un vuelco cuando lo veo, que mi cabeza se obsesiona con un único pensamiento; él. Me siento tan mal cuando le veo con otras... querría desaparecer en esos momentos. Me encantaría poder ser yo la que le dijera esas cosas, cosas como un simple te quiero. Poder pasear agarrando su mano, tocarle el pelo, sonreír con su sonrisa, abrazarlo, besarlo cuando yo quisiera sin tener que dar explicaciones a nadie. Olvidarme del mundo, porque teniéndolo cerca a él no podría ser capaz de pensar en otra cosa. Es por eso por lo que no se lo digo, porque estoy casi segura, por no decir segura, de que él no siente nada de eso por mí.
¿Y cómo es que estás tan segura?
+ Porque cuando una persona siente algo tan fuerte por otra, se nota. ¿O acaso tú no has notado lo que siento por él?
Sí, desde el primer momento en el que te escuché hablarme de él supe que estabas enamorada.
+ Es por eso precisamente.
 Yo no noto nada en sus palabras, ni en su mirada, cuando habla conmigo lo hace como con cualquier otra persona. Y si no siente nada mas por mí ahora, ya es imposible que pueda llegar a sentirlo, ya que ese sentimiento nace desde el primer momento que miras a esa persona, sabes que es él con el que quieres pasar el resto de tu vida. Lo eliges y no hay una razón prudente. Pero él... él no me ha elegido a mí.
Me habían dicho que el amor es así, yo no se porque no quise escuchar. Hoy te alejas y me toca vivir la experiencia mas amarga quizá.
La mujer tiene fuerzas que maravillan a los hombres. Aguantan dificultades, llevan grandes cargas, pero tienen felicidad, amor y dicha. Sonríen cuando quieren gritar. Cantan cuando quieren llorar. Lloran cuando están felices y ríen cuando están nerviosas. Luchan por lo que creen. Se enfrentan a la injusticia. No aceptan “no” por respuesta cuando ellas creen que hay una solución mejor. Se privan para que su familia pueda tener. Van al médico con una amiga que tiene miedo de ir. Aman incondicionalmente. Lloran cuando sus hijos triunfan y se alegran cuando sus amistades consiguen premios. Son felices cuando escuchan sobre un nacimiento o una boda. Su corazón se rompe cuando muere una persona querida. Sufren con la pérdida de un ser querido, sin embargo son fuertes cuando piensan que ya no hay más fuerza. Saben que un beso y un abrazo pueden ayudar a curar un corazón roto. Sin embargo, hay un defecto en la mujer: 
Se olvida de cuánto vale
Es increíble como alguien puede romper tu corazón, y sin embargo sigues amándolo con cada uno de los pedacitos.
 
En tiempos donde nadie escucha a nadie.
En tiempos donde todos contra todos.
En tiempos egoístas y mezquinos.
En tiempos donde siempre estamos solos.

Habrá que declararse incompetente en todas las materias de mercado. Habrá que declararse un inocente o habrá que ser abyecta y desalmada. Yo ya no pertenezco a ningún istmo me considero viva y enterrada.



Jamás entenderás como me siento en este instante, quizás si estuvieras en mi lugar sería diferente.
Porque 1+1 no siempre son 2, porque el blanco puede ser negro, porque el negro es la mezcla de todos los colores, porque lo más fácil no siempre es lo acertado, porque lo complicado a veces es más atractivo, porque lo atractivo no siempre tiene que ser bonito, porque un "no" a veces es un "sí", y un "sí" a veces es un "no" escondido, porque no es oro todo lo que reluce ni plata todo lo que no brilla, porque comer a veces no te quita el hambre y dormir no significa que descanses, porque estar rodeado de gente no significa estar acompañado, porque se puede soñar despierto, porque la gente cambia, y tú cambias con ellos, que la inmensa mayoría no son lo que aparentan lo acabaras viendo, y aceptando con el tiempo. Porque a veces los ojos hablan más que millones de palabras, porque a veces los silencios son mucho más que las palabras.
Duele verte con una mina a la que le faltan las ideas y le sobran argumentos.

Solo te pido un abrazo más que me apriete mucho más que ayer. Solo te pido una mirada más que a través de ella pueda ver. Solo te pido un consejo más que por siempre deba recordar. Solo te pido un enojo más para saber que camino tomar. Solo te pido una sonrisa más para saber como sonreír de aquí en más. Solo quisiera hacer el mejor favor para que mi culpa se vaya con el sol. Solo te pido una lágrima más que inunde todo mi corazón. 

Solo quisiera una última despedida que manche de alegría el resto de mi vida.

No te deseo el mal aunque estés con ella , solo quiero que nunca te olvides de mi , que cuando me veas recuerdes que te di lo mejor de mi.


Shakespeare dijo alguna vez: “no ama quien no lo demuestra”. Creo que describe perfectamente el “amor” que me tenías. “Pendeja, no lastimes a quien necesitás, tirá tu orgullo a la mierda alguna vez”. Me parece que te hice demasiado caso. Dejé que hicieras lo que quisiste, que vinieras cuando quisieras, que hicieras y deshicieras sin importarte nada de mí. ¿Pensás que sos el único que extraña? Además, había muchas diferencias entre nosotros, pero la más notoria era que yo no me quería nada y vos te amabas demasiado, tanto que en vos no había lugar para mí. Tal vez encuentres a alguien a quien ames tanto como te amas a vos mismo y ese va a ser el amor verdadero. Es un consejo, si yo no lo aguanté, creo que nadie lo va a aguantar, porque yo con esas cosas soy bastante paciente. Es solo un consejo. La pregunta es: ¿por qué no me dijiste desde el principio que te habías tomado nuestra relación de otra manera? ¿Por qué no me advertiste? Te hubiera amado menos, te hubiera dado menos. Lo que más duele es que nunca tuve prioridad en tu vida. Tu felicidad era condición única para que yo estuviera bien. Siempre te tuve arriba, como el religioso tiene a Dios pero yo nunca te interesé demasiado, sino hubieses tenido más ganas de verme, tal vez tantas como yo. Nunca tuve prioridad en tu vida, mientras que vos fuiste todo en la mía.

Muchas veces me pregunto porque pasa todo esto, porque tus mil te quieros siempre se los lleva el viento.

Es la incertidumbre de saber, qué será de tu vida, cuántas habrán frecuentado tu existencia después de mí, a cuántas les dijiste te quiero, cuántas veces más temblaste con un beso. Es la angustia de reconocer que pude haberte tenido si al menos no fuese tan determinante. Es el orgullo resquebrajado de saber que estás de la mano con otra persona, cuando tendría que estar yo en su lugar. Es el recuerdo del último adiós y la vez que más nos reímos. Es la mirada más azul mientras me decías ese 'no entiendo cómo, pero te quiero' que desestructuró mi sistema. Es la bronca de extrañarte aún cuando no hayas sido tanto, aún cuando no deba. 
Ni el tiempo ni el espacio 
podrán borrar lo que me hiciste soñar.


Trato de convencerme que estas en el pasado y del alma la mente, te borré.  A quién quiero mentirle, por qué quiero fingir que te olvidé. Trato de convencerme que no sentí un amor tan profundo y quedaste en el ayer.  Yo trato de olvidarte, y yo de verdad lo intento, pero no lo consigo.



Quisiera poder olvidarme de ti, con otro sacarte por siempre de mí, decirte a la cara que no me haces falta para poder vivir; Quisiera borrarte de mi corazón, quitar de mi boca tu dulce sabor, no echarte de menos al llegar la noche y sin reproches resignarme a tu adiós. Más cuando creo que ya te he olvidado descubro que aun te amo.

Y yo pensando en él como si fuese único.


Ojalá te hubieras dado cuenta que a pesar de las caídas yo seguía construyendo para ti. Ojalá hubieras visto más allá de tus ojos, de mis ojos para que puedas entender mejor lo que digo, lo que pienso... Entender lo que yo siento en mis adentros. Ojalá hubieras entendido mi dolor cuando estuve sola. Ojalá hubieras abierto tu corazón para prestarme tu hombro. Ojalá hubieras entendido que vivía por tu amor y ahora muero. Y yo siempre pensando en ti primero, que eras tú mi sol, mi centro, mi universo.

Y aunque alguien me advirtió, nunca dije que no y ahora tengo que esconder las heridas.
Que difícil es rescatar la voz de un recuerdo, pero hay veces que allí esta como si fuese el día. Yo sé que siempre hay algo que no podemos olvidar, son esas cosas que ni si quiera el tiempo borrará. La felicidad es casi imposible recuperarla, todo lo que fue dolor siempre acude a la memoria. Un día tal vez pueda pensar de otra manera, pero hoy no puedo evitar lo que me apena.

   La falsedad de tu cara 
                         cuando decías que me querías…